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Il Merkato

Temporada de terrazas, el sabor de la Italia para alegrar los atardeceres en casa.

Desde Italia, llega esta etiqueta primaveral evocando las bondades de este Rosé Ice para disfrutar las tardes de calor en la terraza de tu casa. ¡Listo para beber!.

La botella lleva un vestido primaveral, diferente a todo lo conocido. Atrae la mirada por sus colores livianos, dando la impresión de una tela de seda elegante y femenina.

A simple vista no hay mucha información y el color está a la espera de ser descubierto tras este traje, como una artista esperando que se levante el telón para el show. Además de la marca SORBELLO a la cual este vino pertenece, nos indica que es Rosé, un bajo nivel de alcohol de 11%, y una indicación de consumir el vino con hielo.

Es un rosado que nace a partir de la mezcla de 3 variedades clásicas de Italia: Garganega, Trebbiano y la Lambrusco, ésta última responsable del color del vino, por ser tinta. Al servir una copa, primero sin hielo, pero a temperatura baja, recién sacada del refrigerador, lo primero que vemos es un color rosado pálido, que tímidamente se empieza a acomodar en la copa rodeado de un ribete plateado a tono. 

El bouquet que entrega es fascinante, al cerrar los ojos y oler con paciencia, es un viaje al norte de Italia, parado ahí en el campo, rodeado de huertos y rosales.

El aroma da la impresión de estar cortando frutillas para un postre, cuando te quedan las manos impregnadas de ellas con su pulpa.

Una vez el primer sorbo entra al paladar, es una fiesta de la primavera con sensación semiseco, lo cual lo hace agradable y suave. El nivel del alcohol es medio bajo, se siente sutilmente, lo preciso para saber que no estás bebiendo jugo, y acordarte que es vino. 

Los sabores coquetean en la lengua, y son consecuentes con la nariz frutal. La experiencia del sorbo es corta, pero intensa, y las papilas gustativas piden más para repetir ese baile. Lo que hace entretenido este ejemplar, además de la odisea de probarlo, es la versatilidad que tiene gastronómicamente.

Al principio uno se imagina una preparación más liviana, así como una ensalada a base de hojas verdes, con frutos secos y láminas de manzana Pink lady o pera de agua, sin embargo, se puede ir más allá, y osar al acompañamiento de un pescado graso al horno, acompañado de pimentón rojo, cebolla caramelizada, con papas salteadas al romero. Si prefieres un cierre más dulce, buscaría un maridaje de postres blancos: una Panna cotta de frutilla, cheescake con arándanos, o un trocito de chocolate blanco con almendras.

Al agregar hielo al vino la experiencia aromática es menos intensa, aunque se realza el frescor y se transforma en un acompañante ideal para comenzar una jornada de almuerzo, por ejemplo, o una tarde en la terraza después de una larga jornada de trabajo. Simplemente poner la mente en modo descanso, quitarse los zapatos, y relajar…porque me lo merezco.

Ayelén Antich, Sommelier

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